domingo, 9 de enero de 2011

Otra historia...


Estaba en una terracita
un oscuro mediodía
echándome una copita
en ese bar que hace esquina con la calle mayor.

Viendo volar a las moscas,
viendo pasar a la vida,
viendo pasar las chicas.

Que a todas me acercaría
que a todas besaría
luego las pierdo de vista
y porque pasan deprisa.

Apuré el chinchón de un trago
por el culo del vaso dibujé una silueta.
Dejé volar a mi mente…
me cegó un poco el alcohol
Y al abrir los ojos vi que la borrosa silueta
se había convertido en princesa
Y eras tú.

Y apareciste tú… y apareciste tú
Yo me levanté de la silla y hacia tí me encaminé
puedo darte un beso niña y después me avergonzé de mí
pero no pude resistirme… y te pregunté otra vez
¿puedo darte un beso niña?
aunque sea en la mejilla y tu me dijiste que sí
me respondiste si

Podría subirte la falda
y tumbarte aquí en mi mesa
podrìa tomarte aquí mismo
dime que sí por favor
tú tiraste al suelo las copas
que había encima de la mesa
me agarraste entre tus brazos
y se te abrieron las piernas
y me dijiste que ya venga hazlo ya venga va
y asi sin darnos cuenta va y los dos nos liamos
venga a hacer el amor
en ese bar que hace esquina con la calle mayor

Los dientes no entendían la gente curioseaba
a ver que hacen esos dos…
follando en un bar del centro en plena Calle Mayor

Y al fin vino un camarero y nos llamó la atención
uera de aquí por favor y le contestamos que no
Ah… y además le pedimos un pequeño favor

Puede el señor camarero hacer de casamentero
cásenos aquí mismo cásenos por favor
no debería de hacerlo pero en fín venga va

Y allí mismo nos casamos nos casó el camarero
convidamos a todo el mundo
y ahí, encima de esa mesa de ese bar y de esa calle
que luna de miel pasamos quince días bien preciosos

Fue precioso nuestro amor
fue precioso nuestro amor
fue precioso nuestro amor
fue precioso nuestro matrimonio.

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